YA SÉ A QUÉ SABE BESAR AL DIABLO ... MI CAFÉ DE HOY SABE IGUAL. MEC

"Vuelo como una mariposa, Pico como una avispa"

El humor es mi particular forma de interpretar los acontecimientos, mi vida, mi mundo. Recuerda: "Si etás jodido/a, sonríe y si estás jodiendo... no te pases o tu pareja pensará que eres idiota". MEC

sábado, septiembre 30, 2006

De kilos va la cosa


Hoy día hay una batalla feroz en las sociedades de la televisión de plasma, la guerra de los kilos, aquí no se salva ni quien escribe, servidora.
Hemos llegado a un punto de locura donde no hay termino medio, o eres gordo o flaco.
No puedes ser normal, siempre habrá quien te diga si te sobran o faltan kilos, así, a pelo, sin vaselina.
El “ecuador” hablando de peso, no existe, luego no piensa. Sin más.

Antiguamente, estar “rellenito” era síntoma de buena salud, no hay mas que remitirse al arte, cuadros como “Las tres gracias” de Rubens, dan muestra de los gustos estéticos de la época. Si viesen representada a una somalí, hubiese habido un cura repartiendo la extremaunción a diestro y siniestro.
Actualmente, dicho valor estético, nos lo dicta la pasarela, porque del arte, se encarga gente que ata una brocha con pintura bicolor al rabo de su gato y lo pone sobre un lienzo. (Debo analizar esto con calma).

A lo que iba, nos están obligando a batallar con quien no está en nuestras mismas proporciones.
Si una Flaca ve a una chica “del otro bando” comentará, “Hala, allá va un obús, y sin frenos!” y si una Rellenita ve a una flaca dirá “ ¿Qué pasa, cuarto de kilo?”, como me dijeron en una ocasión.
Los únicos seres con sobrepeso aceptados por nuestra farisea sociedad, son quienes tienen los kilos en una cuenta bancaria, a esos se les abren las puertas y ... las piernas.
Todo esto que digo parecerá una tontería, pero mi humilde cabecita intuye un caos que influirá en lo religioso: Los Flacos no podrán ser budistas así como los Gordos no podrán ser católicos! Será el acabáramos!! Pobre Richard Gere, no seré yo quien se lo diga.

Lo que no pensaron los creadores del odio entre kilos, es que dentro de los gordos y flacos hay 4 tipos diferentes:

1. Los gordos cuya dieta es un “menudo” desayuno a base de torrezno y chistorra.
2. Los flacos cuya dieta es un “fuerte” desayuno a base de oxígeno, nitrógeno y argón, o sea, aire.
3. Los gordos cuya dieta es una simple manzanita y pocas ganas de ir al trabajo.
4. Y los flacos cuya dieta es media vaca asada y pocas ganas de ir al trabajo.

Conclusión:

Que se peleen los 2 primeros pero quienes formamos parte de la 3ª o 4ª opción, queremos vivir; somos así!!!. Por muchas vacas que yo engulla, seguiré siendo un insecto-palo sin opción a desfilar en Cibeles y habrá quien, por muchas piedras que chupe, seguirá comprando 2 billetes de avión para que le quepa el culo en el asiento.
De modo que, creadores de la pugna: íos a visitar a vuestros padres al geriátrico y al resto, DEJADNOS EN PAZ!!.

De capicúas va la cosa



Hasta yo me sorprendo de lo rarita que soy, y lo preocupante del tema es que, como en lo referente a mi repugnancia hacia lo capicúa, en mi propia locura, a todo encuentro una lógica.
Mi tierna cabecita piensa por su cuenta, ¿será por eso que me cuesta estudiar? (mi familia aún no lo entiende).

Al caso de la lógica, recuerdo un día que por x cuestión se me ocurrió decir que la palabra “cisterna” provenía de “cisto”, y de ambas, “cistitis”, en ese momento una amiga, Laura, me preguntó casi asustada “¿es cierto?” y yo respondí “no lo sé, pero tiene su lógica”, pues eso, lo siniestro es que si lo analizas, Sí Tiene Sentido.

Y retomando mi repudio hacia lo capicúa, no sé donde se originó, solo que no me gusta, de hecho, si no llego a vivir 100 años no será por lo que fumo si no, porque no quiero tener 101.
Otro ejemplo, las lombrices, son repulsivas y asquerosas, es más, ¿sabe alguien si una lombriz va o viene?, ¿Quién se fiaría de algo así?, Y por esa misma cuestión, jamás saldría con un calvo... sería incapaz, ¿puede ser benéfico algo que empieza como acaba?, NO! Igual que las películas, todas han de tener un principio y un fin, lo que empieza como acaba, no es una película, es una paranoia.
O referente a los nombres, el nombre propio “Ana”, no suena mal, pero... desgraciadamente para mí, es capicúa.
Analicemos: “A-“ es un prefijo que niega, por ejemplo lo “a-normal” es algo que No es normal. Ok, ahora observemos el final del nombre: “-Na”, Ná es nada, de forma que: Ana = No es Nada. Dios, es muy duro descubrir significados tan peliagudos.
Ahora retrocedamos en el tiempo y lleguemos a ese indiscreto personaje que escribió algo recogido posteriormente en la Biblia, “Polvo eres y polvo serás”, Zas! ¿Cómo te sienta?. Acabas de darte cuenta que eres polvo y vas a ser polvo, ¿Dónde nos sitúa eso?, aunque bueno, hay quien termina la frase apuntando “y entre polvo y polvo bien te lo pasarás”, que algo alivia.
Lo peor de un mundo capicúa para quien lo odia, es pensar que eres polvo, que terminarás siendo polvo, y que por encima de ti, pasearán lombrices sin que sepas si van o vienen. ¿?

Hasta yo me sorprendo de lo rarita que soy, y lo preocupante del tema es que como en lo referente a mi repugnancia hacia lo capicúa, en mi propia locura a todo encuentro una lógica.
Mi tierna cabecita piensa por su cuenta, será por eso me cuesta estudiar (mi familia aún no lo entiende).
Al caso de la lógica, recuerdo un día que por x cuestión se me ocurrió decir que la palabra “cisterna” venía de “cisto” y de la suma de ambas “cistitis”, en ese momento una amiga, Laura, me preguntó casi asustada “¿es cierto?” y....... JAJAJAJAJAJAJAJA

De quemaduras va la cosa


Qué mejor época para hablar de nuestras raíces que el veranito.
Quien no los recuerda?, fantásticos y maravillosos cuando nuestra única preocupación era que nos tocase otro polo “patapalo”. OH! Qué época!. Pues ahí, en aquellos veranos empezaron mis actuales traumas.
Sin ir más lejos, yo y mi estrecha relación con las quemaduras, no falla oiga, que no me salvo.
Este verano a parte de la inevitable y siempre presente quemadura “solar”, también la tuve con una cafetera en una pierna y con aceite en una mano, y eso sin contar mi quemadura mental, que ya contaré.
Recuerdo de pequeña, veraneando con mis abuelos maternos; mi abuela no me dejaba estar donde diese el sol, según ella “Prenda, caen cocos del cielo”, ein?, pues eso, de modo que fui paseando por mi infancia una blancura de damisela del Siglo XVI.

Una vez adolescente ..a ver quien se ponía al sol, porque yo no, no lo soportaba, mi frágil piel no estaba acostumbrada a esos sudores y calores típicos de quienes recogen la corcha en agosto, de modo que... ahí iba yo paseando por mi adolescencia con la piel en tono blanco nuclear.

Y actualmente, con los 18 años que soportan mis piernas (los 2 primeros los pasé reptando y los 6 últimos en una puñetera nube), ...( me juego el cuello a que hay quien está haciendo cálculos...) es para mí una especie de amor- odio, me enfrento a él todos los días, como Tom y Jerry.

Los primeros días del verano, muy bien, estoy 15/20 minutos.
Semana siguiente, me obsesiono y empiezo a ducharme como obsesa antes y después de tomar el sol, con un único fin:

1. Antes: para eliminar cualquier molécula de polvo que pueda impedir mi morenez.
2. Después: para comprobar que mi escaso moreno no se va por el desagüe causado por alguna maldita molécula del polvo.

Y a partir de ahí ya voy a pelo, me torro al sol hasta que me zumba la cabeza y empiezo a oler a parrillada argentina .
Conclusión: quemaduras de 2º grado, 3 días con fiebre, me despellejo como un lagarto y .... se acabó tomar el sol, porque me da canguele .

Eso hasta los 10 últimos días de verano que me digo “ Illa, no puedes volver tan, tan ...blancurra” pero, en ésas transcurre lo que queda de época estival, en decírmelo y pensar, “Ok, mañana me pongo”.

Si algún día me veis extrañamente renegría, será porque salgo de una pelea de barro, a Lorenzo no me vuelvo a enfrentar hasta... el verano que viene.
He dicho.